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Ubicado a alrededor de 150 kilómetros al sur de la Región Metropolitana, el valle de Colchagua, al igual que muchas de las zonas de Chile más productivas de la industria del vino, es reconocido especialmente por sus varietales tintos. La zona del Valle de Colchagua, palabra que significa "lugar de pequeñas lagunas" fue el límite sur del imperio inca y, posteriormente, pasó a ser el lugar escogido por las familias de la oligarquía de Chile para construir grandes mansiones, algunas de las cuales incluso siguen en pie.

Colchagua es uno de los valles transversales de la zona central de Chile, cuyas tierras están bañadas por las aguas del río Tinguiririca y donde se ubican las ciudades de San Fernando y Santa Cruz, dos de las más importantes de la Sexta Región, y algunas localidades de gran interés turístico, como Chimbarongo, Lolol o Pichilemu.

El Valle de Colchagua cuenta con varios reconocimientos internacionales, siendo distinguido el 2005 como la "Región Vitícola del Año" de la revista especializada Wine Enthusiast. El premio fue otorgado por la excelente calidad de la tierra, un micro clima perfecto para el cultivo de uvas como el Cabernet Sauvignon, que representa una parte importante del total de viñedos del valle, además de la famosa variedad perdida de Europa, el Carmenere, única en el mundo. Entre los tintos de la zona, también destaca el Syrah.

“Es el paraíso para los vinos tintos.”

Chile país Vitivinícola

¿Qué hace la diferencia?

El clima mediterráneo de Chile presenta los veranos cálidos y secos y los inviernos fríos y lluviosos que tanto le gustan a las parras. La temporada de crecimiento es generosa es días brillantes y soleados y en temperaturas que decrecen fuertemente por las noches. Las uvas viníferas necesitan esta amplia oscilación térmica diaria para desarrollar sabores a fruta fresca, acidez crujiente, y, en el caso de los vinos tintos, un color profundo, taninos maduros y altos niveles de antioxidantes.

No es un mero accidente que el clima de Chile sea tan perfecto para viticultura. Los viñedos están fuertemente influidos por el efecto refrescante del Océano Pacifico y la Corriente de Humboldt. Esta se inicia en las heladas aguas cercanas a la Antártica, y fluye hacia el norte a lo largo de la costa occidental de Sudamérica. Curiosamente, el efecto del choque de la corriente fría de Humboldt con la línea costera del norte de Chile produce nubes y niebla, pero escasa o nulas precipitaciones (contribuyendo, de paso, a hacer del desierto de Atacama unos de los mas secos de la tierra).

Una geografía única y barreras naturales, tales como el Desierto de Atacama en el norte, la Cordillera de los Andes en el este, los Campos de Hielo Patagónicos y la Antártica en el sur, y el océano Pacifico y la Cordillera de la Costa en el oeste, protegen a los viñedos chilenos de pestes y dan origen a un amplísimo abanico de tipos de suelo.